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El
Ruedo no fue mi primer programa en televisión, pero sí el
primero que hice en Telemadrid y, asimismo,
el primer programa
como tal que emitió la cadena.
Yo llegué a él después de que el director me pidiera que
me presentara al casting, junto a otras muchísimas
presentadoras –creo que no todas periodistas–.Tuve
la suerte de salir elegida y guardo innumerables anécdotas
de este programa, que primero dirigió Jesús Picatoste y
después Javier González Ferrari.
Para
los que no lo recuerden, El Ruedo era un programa de
entrevistas en el que se invitaba a varios periodistas
para hacer una entrevista a un personaje en plató
–precedida de un breve reportaje–
y que incluía además una segunda unidad que recorría la
Comunidad de Madrid, entrevistando a otros protagonistas
de su actualidad. Yo conducía esa segunda unidad, desde la
que hice entrevistas curiosísimas
en todo tipo de lugares: Desde Teatros y restaurantes a
pistas de baile, pasando por el Hipódromo de la Zarzuela.
Y la verdad es que eran entrevistas divertidas e
interesantes a todo tipo de personajes del mundo del
espectáculo, la cultura, el arte, etc.. Pero además, hacía
reportajes, los locutaba… Trabajaba muchísimo pero muy a
gusto, porque había un equipo
excepcional. De hecho, lo mejor de aquel
programa fue conocer a personas maravillosas que luego se
han convertido en grandísimos e imprescindibles amigos,
entre los que destaco a Miguel
Ángel Bernardeu, que era el jefe de producción
del programa y Ana Duato
su entonces jovencísima novia; sin duda dos personas
excepcionales, más allá de sus enormes y reconocidos
éxitos profesionales.
Entre
las muchísimas anécdotas
que guardo de aquellos días, destaca mi reencuentro con
Pedro J. Ramírez tras entrevistarle en Radio
Intercontinental, en el programa Caliente y Frío –yo por
entonces compatibilizaba la radio y la televisión–,
porque fue precisamente entonces cuando me preguntó si me
interesaría escribir su biografía, cosa que más tarde
hice, aunque esta parcela de mi vida profesional la cuento
con más detalle en el apartado de esta web destinado a mis
libros.
Otra
curiosidad fue que el programa tuvo dos directores debido
a una broma que se le hizo a José
María García con el grupo teatral La Cubana
–una actriz se hacía pasar por una telespectadora e
increpaba a José María, a quien estaban entrevistando en
ese momento–
y la historia derivó en que obligaron a Jesús Picatoste a
dimitir. Así que se quedó Javier
González Ferrari, que era la primera vez que
hacía televisión y que estaba encantado con la
experiencia. Tanto que un día me llevó a casa, porque le
pillaba de camino y me dijo: "Mira, tengo treinta y
siete años –a mi entonces me parecieron muchísimos
años–
y tengo que aprovechar esta oportunidad como sea"…Y
parece que la aprovechó.
Yo
aprendí muchísimo en El Ruedo y, la verdad, es que cuando
echo la vista atrás, me doy cuenta de que fue un programa
distinto, innovador y precursor de muchos de los actuales;
así que me siento orgullosa de haber participado en él.
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