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El regaliz, ¿en barra, figura o juanola?
Como sea, desde el palo del que sale el regaliz, que
mordíamos sin parar cuando éramos pequeñas, hasta sus
distintas elaboraciones en forma de oso, moneda o barrita.
¿Qué me dice de la extraña textura
de la golosina conocida como nube?
Eso es de
importación, no es tradicional como aquella especie de
leche de burra dura (por cierto, en forma de osito), que
por dentro era blanda. Las nubes llegaron de Londres y, al
principio, decían que había que tomarlas no sé cómo. Hoy
las hay de todo tipo y han cambiado mucho: largas, cortas o
redonditas. Aunque no eran corrientes cuando yo era
pequeña, también me las como ahora.
La leche de burra será tradicional, pero la última
generación de golosinas tira hacia el gore. Por ejemplo,
hay una cosa llamada 'sesos rellenos', que es un cerebro de
gominola relleno de algo rojo.
Yo a tanto no llego, pero hay unos dedos de goma con la uña
morada que me he llegado a tomar. Sí, es cierto que salen
cosas que llaman mucho la atención. No sé si hay comedores
de gominolas muy extraños por ahí o, simplemente, es que
va destinado a los niños. Ya sabes que todas las cosas
escatológicas y terroríficas les encantan, porque son
porquerías y dan miedo.
Si las ideas geniales han de aunar sencillez y efectividad,
creo que la de ponerle un palo a un caramelo es una de las
más brillantes.
Por eso se ha exportado y hasta se cuentan chistes con el
nombre del invento. Hablando en serio, esa idea es
fantástica; hay dos ideas muy poco reconocidas: una, la del
Chupa Chups, otra, la de la fregona. Si no es por la
fregona, todavía estaríamos fregando de rodillas por los
suelos. Y, si no fuera por los Chupa Chups, muchos más
niños mancharían los coches de sus padres, por ejemplo.
Dudas metafísicas: ¿Chupa Chups o piruleta?
Depende del sabor; la piruleta me gusta más, porque tiene
una fresa un poco más ácida. Los Chupa Chups los hacían
antes con sabores clásicos: café con leche, por ejemplo.
Pero prefiero los frutales; no me gustan las chucherías
serias, sino las que dice mi madre que son un asco.
El Kojak, ese Chupa Chups con centro de chicle, marcó
época.
Sí, pero el chicle era muy pequeño y dejaba la lengua roja;
para eso, mejor las piruletas del principio, aquellas
enormes que te dejaban los labios pintados.
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