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Mucho tiempo ya trabajando en los medios...
¡Uff! ¡Una
barbaridad! ¡Me da hasta vergüenza decirlo! Empecé mientras
estudiaba la carrera de periodismo, allá por el año 1986 y
desde entonces no he parado. Y he hecho de todo, prensa,
televisión, radio... Y por ese orden, porque empecé por la
prensa, seguí con la televisión y luego llegué a la radio.
Y bueno en estos casi veinte años he compaginado casi
siempre un medio con otro o incluso los tres y además me he
atrevido a escribir libros, de hecho estoy escribiendo el
que será mi sexta obra.
Y
el balance de todos estos años ¿es positivo o negativo?
Bastante positivo
pese a todo. Hombre ha habido cosas buenas y cosas malas y
también yo he ido recibiendo todo lo que sucedía en mi
entorno de distinta manera. Porque claro, no es lo mismo
ser la más joven de los equipos, como me pasaba por ejemplo
cuando comencé a trabajar en Telemadrid, que ser la mayor,
o casi, como me pasa ahora... Pero bueno, desde la
perspectiva de mis 42 años y de mis casi 20 años trabajando
como periodista tengo que decir que sigo considerando este
oficio apasionante y que aunque he encontrado en él algunas
malas personas -las hay en todas partes- tengo muy buenos
amigos que me han ayudado muchísimo. Si volviera a nacer,
desde luego y pese a los momentos de incertidumbre y de
desilusión, sin duda, volvería a ser periodista.
Habrá cambiado mucho el panorama mediático desde sus
inicios…
Sí. Sobre todo hubo
un momento en el que todo se volvió distinto, que yo
detesto, y fue cuando las empresas mediáticas decidieron
protagonizar una lucha encarnizada y a muerte enfrentando
sus intereses políticos -y supongo que también económicos,
claro-. Fue terrible...Y lo sigue siendo. Y lo peor de todo
es que parece que, dependiendo de en qué medio trabajes,
tienes que ser y vivir de una manera o de otra porque sino
el medio no te va a aceptar. Vamos que muchas veces los que
mandan no dejan a los periodistas ser tan independientes
como sería deseable. Porque una cosa es la línea editorial
de una empresa que, lógicamente, hay que respetar y otra
muy distinta que se impongan hasta las actitudes. Porque
eso es manipulación mediática y no es bueno para nadie.
El mundo del corazón televisivo y de los realitys, según
algunos, tiene los días contados...
Eso escucho
últimamente y a mí me encantaría, pero no sé si es cierto.
Creo que el corazón ácido y sin escrúpulos que desvirtúa
absolutamente lo que siempre fue uno de los pilares del
periodismo y que se llama crónica de sociedad ya está un
poco pasado de moda. Por lo menos no escucho a todo el
mundo hablar de barbaridades como quién se ha acostado con
éste o aquel... O al menos no lo escucho tanto como antes.
Así que espero y deseo que, poco a poco se acabe lo que a
mi me parece una tortura y que se vuelva al buen camino.
Porque crónica de sociedad siempre va a haber y tiene que
haber, pero lo de la viscera y la cámara oculta para ver
como se achuchan unos u otros me parece una inmoralidad. Y
en cuanto a los realitys pues es que a mí siempre me han
parecido un horror porque en ellos se saca lo peor de las
personas y no me gusta. Sólo salvaría 'Operación
Triunfo' porque es su lado positivo.
¿Qué es lo que se necesita para ser un buen comunicador?
¡Ay si lo supiera! Pues no sé, creo
que hay que ser riguroso, creíble, cercano y humilde... Y
esto último suele ser lo más difícil, sobre todo porque los
seres humanos somos muy vanidosos y cuando nos hacemos
públicos nos sentimos demasiado importantes. Aunque yo
siempre he pensado que el que se vuelve tontorrón cuando
firma un artículo, hace un programa de radio o sale en la
tele, es que ya lo era de antes. Esta profesión agranda los
defectos aunque también resalta las virtudes.
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