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Sin
duda, el programa que me hizo más popular. Un
formato nuevo y distinto que
que provenía de Estados Unidos
y que
su
director, Carlos Aguilera, propuso a Antena 3. En él se
conjugaban sucesos, crónica
social y noticias curiosas que, entonces –ahora
las cosas han cambiado–,
no tenían cabida en los informativos. El programa supuso
una revolución en su época, sobre todo porque hasta ese
momento, la crónica de sociedad reportajeada y los
sucesos, contados como noticias de informativo, nunca se
habían ofrecido en televisión. Además tenía el plus de una
presentación especialmente fresca y cercana que, además,
se complementaba con una especie de sentencia que yo solía
contar al principio del programa y con una frase cómplice
e irónica al final.
Fue un momento glorioso en el que compaginaba aquel
programa de increíbles audiencias con el programa de radio
A vivir que son dos días,
en La Cadena Ser, que dirigí y presenté durante dos años.
Y me convertí en el referente de muchas cosas; todos los
días me llamaban para entrevistarme, y contaban conmigo
para cualquier evento o proyecto… Además, me premiaron con
un TP de Oro a la mejor
presentadora y después le dieron otro al
programa, que correspondía a la etapa en la que yo lo
presentaba, y que recogió mi sustituta, Sonsoles Suárez.
Dejé el programa para dar a luz a mi primer hijo, con el
compromiso de volver a hacerme cargo de él en cuanto
pudiera. Sin embargo, aunque muy pronto volví al trabajo
–a los doce días de dar a luz grabé un anuncio de Movistar,
a los dieciocho estaba participando como invitada en una
tertulia de Hermida, y al mes ya estaba al frente de A
vivir que son dos días–, lo cierto es que volver al
ritmo frenético de los años anteriores y trabajar durante
toda la semana sin descanso me parecía imposible con un
hijo. Por eso, renuncié a continuar en el programa y
Antena 3 me propuso una edición
de fin de semana. No tuvo ni mucho menos la
aceptación que el original pero se mantuvo en antena unos
meses, hasta que, finalmente, desapareció. Por desgracia y
por las circunstancias, el programa diario se fue
diluyendo y también desapareció de la parrilla de Antena 3
mientras que su calco más institucional, el programa
Gente, permanecía en la de su cadena, en la que
aún hoy continúa.
Tras mi paso
por
las Noticias de las 9, los responsables de Antena 3
pensaron que sería buena idea recuperar A toda página.
No corrían los mejores tiempos para la cadena, los cambios
en la propiedad y en la dirección acabaron por afectar
también a los contenidos. Encargaron una
edición especial del programa,
con una entrevista más extensa y más movimiento en plató.
Sin embargo, ese A toda página no alcanzaba todos
los días el 20% que pretendía la cadena. Algunos días lo
superaba, pero otros, se quedaba en el 19%. No bajaba más,
pero no parecía suficiente. No tardó demasiado en
desaparecer y con él la esencia de un
programa revolucionario y súper
premiado, germen de tantos programas
posteriores –unos mejores que otros–, que cambiaron la
televisión. |
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