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Creo que es unánime la opinión según la cual todas las
noticias, del tipo que fueren, tienen un sitio en los
programas de carácter informativo; algunas, no obstante,
parece que reclamarán una atención preferente, no sólo por
su importancia, sino por su matiz específico. Tal atención
preferente se logra a través de un espacio que, siendo
informativo, supere los límites de los llamados
popularmente «telediarios». Es lo que Se pretende y
se consigue con “A toda página” (en Antena 3, de
lunes a viernes, a las 20,30), presentado por Marta
Robles.
Apresurémonos a decir que este tipo de programa depende,
en un alto porcentaje, de la calidad que tenga el
presentador. Así considerado, hemos de estar de acuerdo en
que Marta Robles es de lo mejor que, hoy por hoy, tenemos
en la pequeña pantalla. Una mujer guapísima —con afirmar
que se parece mucho a Norma Duval está dicho todo-, que
sabe imprimir a cada tema el tono que éste exige. Ni
desbordada en alegrías extremas que no vienen á qué (caso
Pilar Vergara), ni transida en una sobriedad lindante con
la adustez (como en algunas ocasiones se muestra Rosa
María Mateo, a la que, a pesar de ello, no regateamos
nuestra admiración sin reservas). Segura, con un exacto
conocimiento de lo que lee; tratando cada asunto en el
tono serio o frívolo que requiere, con dominio y
profesionalidad, Marta Robles nos presenta cada parcela de
su programa con la medida que la misma demanda.
En esta clase de espacio se hace necesaria la variedad
para el logro de un conjunto que sea lo suficientemente
versátil y variopinto. Hemos de reconocer que esta
variedad está muy conseguida la mayor parte de los días.
Por ejemplo, escogemos uno al azar y encontramos los
siguientes temas: El alcalde de Mancha Real, condenado por
los incidentes racistas originados por el pueblo; un
marido separado que debe cumplir una severa sentencia por
no pagar la pensión; una breve entrevista con el famoso
Alejandro Lecquio, sus amores y sus batallas; la fiesta de
la espuma en Ibiza; el tren llamado “El Trasnochador”, que
hace la ruta Alicante-Denia para amigos de discotecas, y
la playa del Vaticano reservada para sacerdotes. Un
sumario atractivo que responde a las exigencias de esta
clase de programas y que en
"A
toda página"
queda como ejemplo de lo que se debe hacer.
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