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Al finalizar
Gran Vía de Madrid, el entonces director de
programas, Javier Caballé, me pide
que desarrolle alguna idea para hacer un programa con
glamour. Yo, desde hacía mucho tiempo, tenía un título en la
cabeza: 'A la
última'; tanto que lo había registrado hacía
años sobre otro formato diferente, pero con alguna
relación. Con el título decidido, me puse a trabajar en un formato que, desde siempre, pero más en los
últimos años, me había parecido que podía tener cabida en
televisión: Un formato con el espíritu de las revistas
de actualidad, mal llamadas femeninas, adaptado al
medio.
Después de
mucho pensar y de mucho estudiar elaboro el
formato inicial de
'A la última' que ha sufrido ligerísimas
transformaciones –todo programa deber ir cambiando
“renovarse o morir”– y que sale a emisión con el Madrid
delante, porque en Telemadrid , eso de incorporar Madrid a
los títulos de los fprogramas siempre ha traído buena
suerte. En él incorporo algunas de mis secciones fetiche
como el 'Martichollo', que me ha ido acompañando en
mis distintos programas desde la radio, o el paseo por las
nubes –un recorrido por los lugares preferidos de Madrid
del invitado- que ya había puesto en marcha en programas
anteriores.
Es un
formato que registro en la propiedad intelectual –no por
desconfianza hacia la cadena, sino porque ya se sabe que
en las televisiones siempre hay cambios y es mejor dejar
claro de quien son las ideas oficialmente, por mucho que
exista el reconocimiento verbal– con especial orgullo
porque sé que es un formato innovador. De hecho, la
respuesta que ha obtenido en estas tres temporadas ha
sido muy buena tanto en audiencia como en prestigio. Algo
que
se nota en muchas cosas, entre otras, en los personajes de
nivel que no sólo están encantados de venir al programa
sino que, en muchas ocasiones, son ellos mismos
quienes nos llaman para venir. Y sus perfiles son muy
distintos: desde políticos a escritores, pasando por
actores, cantantes, bailaores, cocineros, etc…Personajes
de todas las edades y para todos los gustos que siempre
apetece conocer y cuyo paso por 'Madrid a la última'
puede recordarse en estas páginas..
Espero y
deseo que
'Madrid a la última' tenga una larga vida –yo
estoy dispuesta– y sé que el formato, en
Madrid o en cualquier otro lugar, la tendrá porque es diferente, por mucho que ya
se haya querido copiar entero o en alguna de sus secciones. Por suerte,
las copias no suelen salir bien, entre otras cosas porque
hay que disimularlas porque para eso esta la Ley
que protege a los originales y porque nunca son lo mismo.
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